Cantidad diaria recomendada de Vitamina C

Hemos escuchado muchas veces que hay la vitamina C es esencial para nuestro organismo. De pequeños nos decían: “Tómate el zumo de naranja rápido, o se le irán las vitaminas…” (En esto ya entraremos).  ¿Cuántas veces nos hemos parado a pensar si nos tenemos que dar un atracón de naranjas para no coger un catarro en invierno? O si, con una o dos ya es suficiente. En definitiva, cuántas naranjas necesitamos para tener suficiente vitamina C en nuestro cuerpo.

No se trata de atiborrarnos a comer naranjas ni zumo de naranja. Como en todo, abusar no es bueno, pero tampoco quedarnos cortos. Esto también puede tener sus consecuencias.  Hay que prevenir tanto déficit como excesos de esta vitamina.

Un vaso de zumo de naranja aporta el 100% de la cantidad diaria recomendada de esta vitamina

La vitamina C fortalece todo nuestro sistema inmunitario y por tanto hará que estemos menos expuestos a procesos víricos en forma de gripes y resfriados. En invierno, con el frío, evita que nuestras defensas decaigan de forma considerable.

El zumo de naranja también actúa como antioxidante, limpia nuestras venas y arterias y evita la aparición de radicales libres.

Naranja de Valencia cortada

Naranjas de Valencia

1 vaso de 250 ml contiene 135 mg de vitamina C.

Consecuencias de la carencia o exceso de Vitamina C

Tomar muy poca vitamina C durante varias semanas puede causar: cansancio, inflamación de las encías, pequeñas manchas de color rojo o violeta en la piel, dolor en las articulaciones y mala cicatrización de las heridas.

En cambio, el exceso de esta vitamina puede perjudicar también nuestra salud. Aunque esta vitamina no se almacena en nuestro organismo, sino que el exceso se elimina por la orina, un consumo superior a 2 ó 3 gr. diarios puede provocar molestias digestivas y cálculos en el riñón entre otras molestias.

Lo mejor es evitar todo tipo de suplementos de esta vitamina, ya que es fácil de cubrir la cuota diaria con los alimento, y prevenir tanto déficit como exceso.

Así que, ya sabéis, como en casi todo, lo más adecuado es un punto intermedio.